lunes, 20 de julio de 2020

Reseña 'Cada seis meses' de Clara Duarte

¡Hola ciudadanos/as! ¿Qué tal? ¿Cómo estáis llevando este verano atípico? Yo fatal, para qué engañaros. Esto del calor no lo llevo nada bien y creo que se ha podido observar en el blog a lo largo de las últimas dos semanas, que no he subido prácticamente nada. Como no podía dejar esto así, medio abandonado, este finde me he puesto a tope con las cosas y lecturas pendientes y, por ello, regreso con las pilas cargadas y con nueva reseña. Cada seis meses ha sido uno de los últimos libros que he leído, una novela contemporánea de la que he podido leer buenas opiniones. Sin embargo, esta historia no ha sido para mí y os cuento el por qué debajo. ¡Contadme si lo habéis leído o no!



Título: Cada seis meses
Título original: -
Trilogía/Saga: No. Autoconclusivo
Autor/a: Clara Duarte
Traductor/a: -
Editorial: La Galera
Páginas: 360
Precio: 17,50€
ISBN: 9788424667221

SINOPSIS:
Hana conoce a Ro. Ro conoce a Hana. Hana es esta chica medio coreana que reparte los pedidos del wok de sus padres, y Ro aparece de pronto. Ro es alta como Madrid y las farolas. La historia de Hana y Ro empieza así: una pelea. Un supermercado. La puerta rota de un baño sucio. Un piano electrónico y ocho plantas con nombre. Es cutre y torpe, como todo, pero es bonita. Es normal. Hana piensa, durante ese verano: «esto podría durar para siempre». Hana se duerme el 31 de agosto. Cuando despierta, Ro no está. Ro no existe. Nadie la recuerda, nadie parece haberla conocido. Todo lo que tiene que ver con ella ha desaparecido, y la única que la recuerda ahora es Hana.
Hana es una chica normal. De ascendencia coreana. Aunque su nombre de nacimiento no sea ese.  Aunque su madre esté empeñada en llamarle Haneul. Es Hana. La chica que reparte comida del wok familiar. La chica de ojos miel y pelo corto. La chica que es amiga de Mía, de Álex, de Leo. La chica que conocerá y se enamorará de Ro. Fue un viernes, en casa de Álex, en una fiesta. Tras una puerta rota de un baño en la calle más olvidada de Madrid. Ahí la conoció. Ro, la chica con el pelo rapado, tan alta como un rascacielos. La chica que trabaja en un supermercado. Ro es diferente. Hana lo nota y, pronto, comienza a interesarse por ella. Pasar los días con Ro no estraba en sus planes, pero es inevitable, como dos imanes que se atraen. Hana y Ro están hechas la una para la otra. Ríen juntas, comen juntas, duermen juntas. Las clases se acaban, el verano llega y Ro sigue ahí. Entre Mía, Álex y Leo, en los festivales veraniegos, en sus labios. Sin embargo, en septiembre todo se rompe. La vida de Hana da un giro completo a partir de ese momento, porque nadie sabe quién es Ro. Nadie la recuerda. Ni siquiera sus amigos, que han pasado con ella todo el verano. Ni siquiera sus compañeras de piso, que tampoco parecen conocer a Hana. De repente, Ro no está. Ha dejado de existir. ¿Cómo es eso posible? No está en las fotos, no hay plantas, no hay palabras escritas. No hay nada de ella salvo los recuerdos de Hana. La única que se acuerda. Descubrir la verdad llevará a Hana a través de diferentes lugares, porque quizás todo se lo ha inventado. Pero Ro regresa, sus amigos vuelven a recordar y Hana no sabe qué pensar. Cuando Ro le cuenta la terrible verdad, Hana sabe que no puede dejar que esa chica, la de sus sueños, algún día deje de reaparecer. Y la solución es poner en orden esa realidad, dar luz a su oscuridad. Porque algo más está a punto de suceder, algo que podría cambiarlas para siempre, de manera irreparable, y Hana tendrá que sacrificarlo todo con tal de que Ro siga a su lado.

Este año literario lo empezaba con un buen propósito: leer más nacional. La litertaruta que sale de casa siempre ha sido algo que ha estado ahí y que he consumido muy de vez en cuando, pero no era algo que estaba presente en mi mente. Quería que este año fuera diferente, el definitivo, y es cierto que, hasta ahora, he tenido el placer de toparme con historias escritas por autores y autoras nacionales que me han gustado. Poco a poco me he ido metiendo más en este mundillo, queriendo pisar en un lado o en otro. ¿Mi siguiente misión? Clara Duarte. Clara es una autora que todavía no había tenido la ocasión de probar. De ella, y de su pluma, he leído muy buenas opiniones, especialmente de su anterior libro, Luna 174. La autora estuvo presente en la pasada edición de la Andalucía Reader Con y comentó algo de su próxima novela que me llamó la atención: ¿qué pasaría si te enamoraras de una persona que vive únicamente durante seis meses al año? Eso lo tenía que leer. Así pues, Cada seis meses, el libro en cuestión y del que os hablo en esta entrada, llegaba a mis manos hace cosa de un mes, dispuesta a devorarlo para toparme con una historia diferente, interesante y original con la que conocería a Clara y tacharía, de esa lista de autores y autoras nacionales, un nombre más. Sin embargo, no sé si han sido las expectativas o porque el libro no está hecho para mí, pero Cada seis meses ha sido una historia que no he llegado a disfrutar.

Usando una narración en primera persona a través de los ojos de Hana, nuestra protagonista, ¿qué libro puede presumir de tener una sinopsis tan suculenta como la que nos deja Cada seis meses? El libro, un romance contemporáneo que se puede ligar también al realismo mágico y al misterio, empieza con bastante normalidad, el día a día de Hana, haciéndonos partícipe de su vida llena de tradiciones, al ser coreana y tener una familia coreana, y de su grupo de amigos y ciudad, un Madrid imponente que se convertirá en un buen escenario a causa de esas calles oscuras y peligrosas, esos barrios reconocidos por todo el mundo y esos túneles de metro que tanto van a ver. Acompañándola en su trabajo de repartidora, a sus clases universitarias, descubriendo historias conjuntas de ellas y sus amigos, haciendo cada dos por tres un viaje entre el pasado y el presente para poder ahondar más en los demás personajes de los que nos vamos a rodear, Hana conoce pronto a Ro, esa chica misteriosa que le da sentido a la sinopsis que podéis leer arriba, a esta historia y a este libro. Creo que la autora hace un buen trabajo en este inicio, tejiendo esas características que tan de Hana van a ser, formando un buen grupo social con anécdotas graciosas, algunas más duras y más crudas, dependiendo de sobre quién esté puesta la flecha en ese momento, para conocer más detalles de una persona u otra, poco a poco acercándonos más a Ro, ese personaje misterioso que tantos quebraderos de cabeza nos va a dar. ¿Cómo es posible que una persona solo exista drante seis meses al año? Esa es la pregunta que me acompañaba en estos compases de la lectura, ideando una y mil teorías, intentando dar sentido o explicar ese suceso, mientras Clara nos mete más y más en las entrañas de Madrid y cuece esa relación entre Hana y Ro que, más tarde, se convertirá en el romance principal sobre el que nos moveremos. 

La verdad es que el ritmo, a esas añturas, era agradable. Me gustaba lo que veía, la pluma de la autora me resultaba fresca y diferente, y la historia estaba muy interesante, queriendo avanzar para descubrir más y más. La autora consigue crear esa atmósfera de incertidumbre, de esconder muchas preguntas, viendo como el temido momento está a punto de llegar, borrando a Ro de la faz de la Tierra y comenzando, en ese punto, nuestra labor de investigación. La mente de Hana, como la nuestra, va a estar confundida, sin poder entender lo que pasa y, gracias a ella, vamos a estar yendo de un lado para otro intentando descubrir la verdad que se esconde detrás de todo esto. Como digo, la lectura en esos momentos me estaba resultando muy cómoda y ágil, manteniendo la atención en sus páginas sin problemas, pero creo que Clara comete el error de contarnos qué sucede con Ro con demasiada rapidez. Y es que ni siquiera llegamos a la mitad del libro y ya tenemos casi todas las respuestas. He de reconocer que me sentí un poco decepcionada al tener tan pronto el secreto desvelado, como que pensaba que eso se iba a alargar más, que se iba a jugar con ese factor durante más tiempo. Y sí, no digo que el asunto de Ro y el misterio se queden colgados, creo que sigue resultando interesante el producto final. Sin emabrgo, a partir de ese momento la lectura cambia completamente. Ya no es tan novedosa ni orginal, se hace más mundana y simple. Y empieza a aburrir un poco y a hacerse cuesta arriba.

Las escenas, que ya veníamos de antes con ellas, vuelven a empezar de cero, dotando al libro de una monotonía que no le sienta nada bien. El interés se va perdiendo poco a poco y empezaba a notar que la pluma de la autora se me estaba atascando. La historia viaja bajo el mismo plano o punto, sin destacarse de otra historia de romance cualquiera, siguiendo un patrón que ya he mascado mucho anteriormente. No obstante, hay un punto en el que parece que algo más se cuece por detrás, como que el secreto de Ro no es solo el que ya nos han contado, sino que esconde algo mucho más profundo y oscuro, pero es algo que se nota solo una vez, te da esa chispa de nuevo interés que se va apagando poco a poco a medida que se avanza, volviendo a estar sepultado por las mismas situaciones y escenas. La lectura, a partir de la mitad, me estaba costando muchísimo, ya no tenía ganas ni motivación se seguir, no me estaba gustando ni estaba disfrutando del libro. Me parecía una y otra vez lo mismo, siempre estando bajo los mismos pensamientos, las mismas fiestas y los mismos problemas y, sinceramente, Cada seis meses ya no me decía nada de nada. Es más, me ha costado mucho terminar el libro, se me estaba haciendo muy denso, una bola, no le veía el fin. Algunos capítulos los pasaba por encima, sin interés y deseando que se acabara la historia y, aunque en esos momentos finales explota, al fin, el segundo tema que tiene el caso de Ro, que es lo que se ha venido desarrollando en un segundo plano hasta ahora, yo ya andaba más desenganchada y más desencantada de la historia y del libro que otra cosa. 

Mi principal problema ha sido, sin dudarlo, la pluma de la autora. No está hecha para mí. Sé que a mucha gente le fascina, le parece una maravilla, pero no ha funcionado conmigo. Ya os he comentado que, al comenzar el libro, no me estaba chirriando, como que la seguía sin problemas, disfrutaba de su enfoque juvenil y callejero. Pero llegó un punto en el que se me hacía demasiado densa, muy pesada. Los capítulos, a pesar de ser cortos, se me hacían eternos, y en más de una ocasión no entendía casi ninguna conversación que había entre Hana y sus amigos. Creo que se va hacia un punto demasiado filosófico para hablar de cosas extrañas, de física, neutrones y protones, conversaciones que no me pegaban nada de nada en un grupo de jóvenes de esas edades, como que no me imagino a nadie hablando en su día a día y entre ellos sobre esas cosas. Se me hacía irreal y, como digo, no era capaz ni de seguirles ni de entenderles. Sí que comprendía lo que Clara quería decirnos, o eso creo, la importancia de existir y que te recuerden, de ser memorable. Pero su manera de hacerlo, como digo, no va conmigo. Además, la autora se excede a la hora de repetir una misma frase sin parar, una detrás de la otra. En el mismo párrafo. Había momentos en el que decía "no está aquí" y, debajo, de nuevo la misma frase. Así, con otras diferentes, en numerosas ocasiones. Me sacaba también mucho de la lectura, encontrar tantos fragmentos repetidos a lo largo de toda la lectura. Recalcar tanto un pensamiento no me convencía.

Junto a esto, el romance es otra de las cosas que no me han terminado de convencer. Si bien es cierto que, más adelante, la relación entre Hana y Ro te deja momentos muy dulces y bonitos, detalles preciosos, siento que su unión nace con demasiada rapidez. De una noche a otra, como una obsesión por parte de Hana. Me ha faltado más espacio para desarrollar de una manera más creíble sus sentimientos, he echado en falta más páginas para dar espacio a que Ro y Hana se conocieran de una manera más lenta, y me da rabia quedarme con la sensación de que el romance bebe un poco del instalove. Esto mismo, la precipitación y la falta de profundidad en ciertos aspectos, me ha pasado en algunos de los personajes que son parte de la vida de Hana. Hay algunos que están muy bien formados, pero hay otros que se quedan por el camino. Me ha costado sentirme unida con cualquiera de ellos, no me han dicho gran cosa y es una pena porque creo que Clara aporta muchas subtramas, pero no quedan del todo expuestas o sentidas, como que ha faltado un paso más.

Así pues, y en resumen, Cada seis meses no ha sido el libro que esperaba encontrar. Con un comienzo sumamente interesante, y con un misterio que es el que realmente lleva las riendas de la lectura, el descubrir pronto la verdad hace que la historia deje de ser diferente y original, se convierte en una más, haciendo que, a partir de ese momento, el libro sea una sucesión de escenas monótonas y algo aburridas que, junto al estilo de la autora, pierde toda su esencia y se queda como algo que podría haber sido mucho más.

¡Muchas gracias a La Galera por el envío del ejemplar!




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